febrero 07, 2011

En Paz

Recuerdo el día que tuve que elegir este poema, como uno muy estresante. Para la clase del querido profe Charlie tenía que pararme enfrente de todos y recitar un poema, cualquiera que yo eligiera. No me preocupaba el hablar frente a todos, sino el poema en sí, ya que nunca me ha gustado demasiado la poesía, y mucho menos si soy yo quien debe recitarla.
Debo admitirlo, dos días antes de la presentación estuve a punto de pedir que me cambiaran el poema por una oratoria o cualquier otra cosa, pero al final decidí hacerlo. Me tranquilizaba saber que no era la única con nervios; ese mismo día algunos querían vomitar, y otros sudaban en exceso ;) .Llegué a odiar el poema, y sólo ahora que todo eso ha pasado y puedo leerlo por gusto y no por obligación, me doy cuenta de la verdadera belleza que esconden sus palabras.

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.

Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡Mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

-Amado Nervo

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